Las bodegas Güell en el Garraf

Decidida a explorar todas y cada una de las obras de Gaudí, me voy rumbo a Garraf. El Garraf se encuentra a unos veinte kilómetros de Barcelona y es en este preciso lugar donde el arquitecto diseñó un edificio que se integra perfectamente en el paisaje rocoso de la zona: las bodegas Güell.

Siguiendo la carretera que bordea el mar en dirección Garraf, distingo un edificio particularmente original tras girar una curva. Tiene forma de prisma triangular y la cubierta inclinada a dos aguas. No podía sino tratarse de una obra de Gaudí.

Sigo el indicador del restaurante Gaudí Garraf para acceder a las bodegas Güell. Hoy en día, el edificio de las bodegas está ocupado por este magnífico restaurante y, a pesar de que hoy no puedo quedarme a degustar los menús que ofrecen, me prometo a mí misma que volveré para disfrutar, aún mejor, de este ambiente tan agradable.

El edificio de la entrada es distinto al edificio principal, ya que no está construido con piedra caliza, sino con ladrillos. Se trata de la portería del conserje. Lo que más me llama la atención de él es la reja de hierro forjado, que me recuerda a una red de pesca.

A distinción de otros proyectos, Gaudí apostó por un solo material para la construcción de las bodegas Güell: la piedra caliza gris del Garraf. De esta manera, el arquitecto consigue integrar perfectamente su obra en el paisaje de la comarca. Las bodegas, concretamente, se encuentran a tan solo 200 metros de la playa y al pie de los contrafuertes del macizo.

Hoy me entretengo en la parte exterior del edificio: la longitud de la crestería, las cubiertas, la gran torre circular, las chimeneas y el mirador. Aún me cuesta imaginar cómo el arquitecto pudo planear esta perfecta distribución en cinco plantas, de las cuales dos son subterráneas.

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