Palamos-S'Alguer

El litoral entre Palamós y Cap Roig

Un fin de semana a Palamós

Este fin de semana tenía ganas de volver a Palamós para probar las famosas gambas y explorar otra parte del Camí de Ronda. La última vez que fui, visité la costa que separa Llafranc de la cala El Golfet (La Costa Brava y sus maravillas), pero en esta ocasión me gustaría recorrer el litoral que se extiende desde Palamós hasta Cap Roig.

Al llegar, me alojo en el Mas Ribas, una masía rural rehabilitada como hotel, justo en la entrada de Palamós. La masía está lejos de las aglomeraciones turísticas y tiene todo lo que se espera de un buen lugar donde poder descansar.

DÍA 1: un baño imprescindible

Nada más llegar, empiezo mi excusión bajando hacia la Cala Margarida. Está lleno de campings alrededor de la cala, aunque frente a la playa de guijarros se encuentran las tradicionales casitas decoradas al estilo marinero. El Camí de Ronda me lleva a pasar entre las casas y la naturaleza del camino se impone pues, bajo el olor de los pinos, el Camí de Ronda perfila el contorno de una costa abrupta. Más adelante, tras rodear algunos peñascos, aparece La Fosca. ¡Qué espectáculo! El agua, con sus distintas tonalidades azuladas, es simplemente increíble. No puedo aguantarme las ganas de llegar a un rinconcito donde no haya turistas y disfrutar de un baño entre las aguas de esta playa, tan cristalinas que incluso los peces se pueden distinguir.

Después de un largo baño, sigo con mi ruta. Llego a la Cala S’Alguer, un lugar lleno de encanto, en el que admirar las pequeñas viviendas llenas de colorines, que se integran perfectamente en el entorno natural, ya es suficiente. Más adelante doy con la siguiente playa, que se parece a la de La Fosca. En esta zona aún no se ha edificado y es fácil acceder a la platja de Castell, cuya fina arena es una gran atracción para los turistas. Más arriba del promontorio que destaca en la playa, encuentro una cala a la que se básicamente sólo se puede acceder en barco, caracterizada por la roca Foradada (una roca que emerge del agua y que se puede atravesar gracias a un enorme agujero).

Por la noche vuelvo a Palamós para cenar en el restaurante La Gamba. ¡Qué delicia de sabores! Tanto el marisco como las gambas de Palamós¸ que tienen tanto renombre, están riquísimos.

DÍA 2: una retahíla de calas

Al día siguiente, retomo la ruta desde la platja de Castell. Hay algunas calas cuyo acceso en coche es limitado, pero el camino ofrece un panorama de primera hacia estas calas que servían como puntos de referencia para los piratas y los contrabandistas. ¡Es como si se tratara de una caza de tesoros! Y es que efectivamente puedo ver, tras cada rincón, las aguas turquesas que se dibujan a lo largo de toda la costa. Desde la Cala dels Capellans, la Cala Senià, la Cala dels Canyers, la Cala dels Corbs, la Cala Estreta y hasta Cap Roig no puedo abstenerme de admirar este increíble paisaje. Al final del día, decido volver por tierra firme, aunque sea algo menos espectacular. No obstante, los bosques de pino también tienen su encanto…

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