El Delta del Ebro

El verano ya ha llegado y voy en busca de lugares tranquilos, lejos de las aglomeraciones turísticas. El Delta del Ebro me parece una buena opción, ya que se encuentra  apartado de los circuitos turísticos y del turismo masivo. Esta verdosa región del sur de Cataluña, llena de arrozales y poblada de aves migratorias, ofrece a sus visitantes la oportunidad de disfrutar de una calma absoluta.

El Parque Natural del Delta del Ebro tiene multitud de rutas y, sobre todo, caminos de tierra. Muchos de ellos no están señalizados y, a pesar de que en ocasiones eso me obligue a dar media vuelta, me encanta vagar por estos lugares. Atravieso las grandes extensiones de terreno del Delta donde el arroz, el cereal de la zona por excelencia, predomina en la mayoría de plantaciones. No obstante, hay más de 500 especies vegetales diferentes que también le otorgan un gran potencial y cabe destacar –además de los arrozales– la presencia de cañaverales, juncos, eucaliptos y madreselva. En su extensión encontramos algunos parajes como la Balsa de las Ollas, la Encanyissada, entre otras.

El Delta del Ebro es el lugar ideal para los amantes de la ornitología. Hay una gran red de miradores, extendida por infinitos puntos del Delta, desde los cuales es muy fácil observar las aves, ¡aunque un buen par de prismáticos siempre ayuda a contemplarlas mejor! Miles de flamencos rosados han elegido establecerse dentro de la reserva ornitológica que rodea la desembocadura del Ebro, y no habitan solos, pues se han censado 330 especies, entre las cuales se encuentran el cormorán, el martín pescador, la garza, la garceta común o de color grisáceo,… El plan ideal es recorrerse los canales y los caminos de tierra en barco o en bici respectivamente, ¡y eso haré la próxima vez!

El Delta del Ebro, sin embargo, también es ideal para un día de descanso o para disfrutar de la gastronomía. La zona tiene grandes playas de arena –La Punta del Fangar, Riumar–, lagunas y pequeños puertos de pesca. Las aguas del río y las del mar se convierten en las principales protagonistas del Delta.

Los habitantes del Delta supieron utilizar los recursos de este entorno natural como principal fuente de vida. La cocina es un gran ejemplo de ello y los platos siempre se han elaborado a base de productos de una excelente calidad, lo que la convierte en uno de los principales atractivos de la zona. Para un desayuno original, os recomiendo el Xiringuito de la Costa, un restaurante situado justo en medio del mar y al cual se puede llegar en lancha desde Sant Carles de la Ràpita.

Pero el restaurante Les Barques de Can Joan, en las Casas d’Alcanar, cuyos platos se basan en el arroz y las especialidades del Delta, es la flecha que me llega al corazón. ¡El arroz rojo con gambas es una delicia! Además, la carta ofrece una selección de pescados y marisco que deleitará vuestras papilas gustativas. Y no os olvidéis de probar el licor de arroz: un digestivo azucarado y con un toque de canela.

El Parque Natural del Delta del Ebro alberga grandes tesoros y ofrece una gran variedad de actividades. ¡Esta oferta tan completa hace que se merezca una segunda visita!

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *