Begur y sus playas bonitas

No cabe duda: la Costa Brava está repleta de pequeñas maravillas. En esta ocasión, ¡nos vamos rumbo a Begur y a las playas del alrededor!

Sa Riera, cuyo nombre proviene del curso de agua que desemboca en el mar, es el punto de partida. Desde la terraza del hotel también puedo distingo en la lejanía, las Islas Medas. Sa Riera ha sido siempre un pueblo pesquero y algunas de sus casas, casi intactas, son el testimonio de un pasado aún vivo hoy en día. De hecho, una parte de la playa está ocupada por embarcaciones de recreo.

La expedición empieza desde Sa Riera. Doy un paseo en dirección norte por el Camí de Ronda hasta llegar a la Platja del Racó. Hay que trepar por unas cuantas escaleras a lo largo de los acantilados para llegar a la Illa Roja, una playa nudista de renombre internacional, que se caracteriza por un gran peñasco rojizo que denomina la cala.

Roca Negra

Roca Negra

Vamos de vuelta a Sa Riera para reponer fuerzas y continuar con nuestro trayecto. Esta vez hacia el sur. El Camí de Ronda bordea el mar hacia la reserva natural de Ses Negres pero, al final del camino, topa con la carretera que llega hasta la pequeña cala de Aiguafreda. Esta cala está frecuentada sobre todo por buceadores, ya que los fondos marinos de los alrededores están particularmente colmados de una fauna y una flora muy ricas.

La próxima cala, Sa Tuna, es mi preferida. Rodeo las casas que se encuentran tras Sa Tuna para entrar en el pueblo de pescadores. El ambiente es más íntimo y el pueblo tiene un encanto particular: un gran peñasco protege la pequeña cala y forma lo que Josep Pla denominaba «un mar de bolsillo».

En la costa de Begur, encontramos una arena fina y clara en la playa de Aiguablava. Tomo de nuevo el Camí de Ronda en sus más distintos aspectos: subiendo y bajando escaleras, siguiendo el sendero entre los pinos, atravesando túneles, pasando entre pequeñas viviendas,… El camino me lleva a las escondidas calas de Fornells: la cala de n’Estasia, Malaret y el Port Esclanyà. La Platja Fonda, al norte de Fornells (a la que que se puede llegar bajando algunos peldaños), es mucho más extensa y se compone de una arena oscura y densa.

Solamente me falta presentaros Begur. Construida en lo alto de una colina, esta ciudad dorada enreda entre sus callejuelas un gran abanico de restaurantes de marisco y torres antiquísimas. Sus numerosos edificios de estilo colonial, el trazado y el perfil de las calles y las callejuelas son el testimonio de una larga e intensa historia.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *