Las Fallas de Valencia

Este fin de semana dejo Cataluña atrás con tal de no perderme las famosas Fallas de Valencia. Voy a ser una de esas miles de personas que se desplazan hasta Valencia para celebrar la fiesta del fuego y del arte efímero. Había escuchado hablar de los conciertos de petardos y de las estatuas sobre todo, por lo que tenía una pequeña idea sobre el evento.

Tras tres horas y media de camino, me dirijo hacia el barrio de Malvarrosa, que se encuentra junto al mar. Este barrio ya me da una pista sobre lo que me espera de aquí en adelante: en cada esquina se erigen enormes estatuas de colores y hechas con distintos materiales. ¡He aquí las famosas «fallas»! Están por doquier y cada una de ellas está rodeada de unos muñequillos llamados «ninots». Toda la ciudad está repleta de caricaturas y monumentos satíricos que se parecen un poco a los personajes de los dibujos animados.

Las Fallas es una fiesta para todos, para los grandes y los pequeños. Los niños no se quedan al margen de la celebración, sino que participan a las comisiones de la fiesta igual que los mayores, y tienen incluso sus propias fallas y ninots.

Después de pasear por las calles durante horas y horas, me dirijo hacia el centro y la ciudad vieja. Es increíble la cantidad de gente que hay y ya no sé ni hacia qué lado mirar. ¡Una falla por aquí, otra por allá! Todas las estatuas son preciosas.

Pero esto no acaba aquí. Esta gran fiesta española también ofrece espectáculos callejeros sin interrupción, concursos de paella, desfiladas, hay conciertos al aire libre, música tradicional, las mujeres llevan el vestido valenciano típico… ¡Y sin olvidar las calles iluminadas! Este viernes por la noche es la llamada «Noche del fuego» y puedo asistir a un maravilloso espectáculo de fuegos artificiales.

Al día siguiente, el punto de encuentro es a las 14h en la plaza del Ayuntamiento. La gente empieza a llegar no solamente para admirar las fallas, sino también para participan en el estruendoso espectáculo pirotécnico que surge de las sucesivas explosiones de petardos. Es lo que se denomina una «mascletá».

El último evento al que asisto es la conocida «crema de les falles». Cuando el reloj toca la medianoche, las fallas arden en llamas, una tras otra. Todo ese largo y espléndido trabajo queda esfumado, aunque eso también se considera una especie de ceremonia de clausura para este festival tan único.

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